Sesenta minutos. Una sola pregunta. Una conversación en serio. Y veinticinco euros. Lo que cuesta una cena para dos en un restaurante de tapas decente. Eso es lo que es esta sesión.
Si llevas semanas o meses dándole vueltas a una decisión financiera concreta y nadie te ha dado una respuesta clara, esta sesión está pensada exactamente para eso. No es una hora para “ver qué tal estamos”. No es una hora para introducirte en finanzas personales. Es una hora para que llegues con UNA pregunta concreta, salgamos con una respuesta concreta y, si por lo que sea no resolvemos lo que querías resolver, te devuelvo el dinero íntegro.
Te aviso de algo importante antes de seguir leyendo: esta sesión funciona si vienes preparado. Si la coges como una hora de charla informal sobre tu situación general, vas a sacarle un veinte por ciento del potencial. Si la coges como una hora de trabajo focalizado para resolver algo concreto, vas a sacarle el cien por cien. La diferencia la marcas tú, no yo.
Llevo cinco años dando esta sesión y me ha ayudado a entender una cosa: el cuello de botella en las finanzas personales no suele ser información (hay mucha). Es claridad sobre qué hacer en TU caso. Esa claridad es lo que se construye en sesenta minutos cuando vienes preparado y la conversación va dirigida.
Empieza hoy mismo
Una llamada de 60 minutos, una duda concreta, salida con un plan claro. Si no resolvemos lo que querías, te devuelvo el dinero.
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Qué tipo de preguntas se pueden resolver en una hora
Te lo concreto con ejemplos reales para que no te pille a contrapié. Estas son preguntas que SÍ funcionan bien en formato de una sola sesión.
“Tengo doce mil euros parados en mi cuenta corriente. ¿Qué hago con ellos? ¿Amortizar hipoteca, abrir un plan indexado o dejarlos como colchón?”. Tipo pregunta perfecto para una hora: requiere análisis numérico, decisión binaria o ternaria y un plan de ejecución concreto. En sesenta minutos cabe la conversación entera con tus números reales y salimos con respuesta operativa.
“Mi banco me ofrece traspasar mi plan de pensiones a uno nuevo con más comisión. ¿Acepto o rechazo?”. Otra pregunta cerrada que en una hora se puede analizar a fondo. Revisamos plan actual, plan propuesto, calculamos diferencias a la jubilación con la comisión incrementada y decidimos.
“Mis padres tienen ochenta años y quiero plantearles la conversación de la herencia, pero no sé cómo abordarlo”. Pregunta más blanda pero también resoluble en una hora si llegas con datos básicos (situación patrimonial aproximada de los padres, residencia fiscal, número de hermanos). Salimos con guion de la conversación y elementos que plantearles.
“Quiero comprar coche y tengo tres opciones encima de la mesa: financiar el nuevo, comprar uno seminuevo de tres años, o esperar. ¿Cuál me sale mejor?”. Pregunta de cálculo puro, perfecta para una hora.
“Llevo veinte años pagando hipoteca y siento que avanzo poco. ¿Qué puedo hacer?”. Pregunta más amplia pero resoluble: revisamos cuadro de amortización, evaluamos opciones (amortización anticipada, subrogación, mantener), salimos con decisión.
Qué tipo de preguntas no caben en una hora
Para que no te lleves frustración, te cuento qué casos NO encajan bien en este formato.
“Quiero que me organices toda mi vida financiera”. No cabe en una hora. Eso es la mentoría de tres meses. Si llegas con esta expectativa, te lo voy a decir en los primeros cinco minutos y te ofreceré reembolsar lo que has pagado y pasarte a otra opción que sí encaja.
“Quiero invertir cincuenta mil euros en bolsa. ¿En qué acciones?”. No es lo mío. No doy asesoramiento de inversiones registrado. Te puedo orientar sobre tipos de productos, sobre cómo evaluar un asesor, pero no te puedo decir “compra esto” como recomendación vinculante.
“Tengo deudas múltiples que no puedo pagar. ¿Cómo salgo?”. Casos de sobreendeudamiento serio requieren asesoramiento legal y financiero conjunto. Una hora no basta y mi perfil tampoco es el adecuado. Te derivaría a profesionales especializados en concursos de personas físicas o segunda oportunidad.
“Tengo seis temas distintos que quiero tratar”. No caben los seis. En una hora caben uno bien o dos a medias. Si llegas con seis, te haré priorizar al inicio. Y te diré que si quieres tratarlos todos, mejor coge el bono de cinco sesiones donde podemos ir tema por tema.
“Quiero entender finanzas personales desde cero”. No es el formato adecuado. Mejor empezar por la guía PDF de catorce con noventa y nueve euros, que te da el marco general, y después usar sesiones para casos concretos.
Por eso prefiero que me escribas antes de comprar si tienes dudas sobre si tu caso encaja. Tardo poco en responderte y te digo claramente si la sesión única es lo correcto para ti.
Cómo prepararte para sacar el máximo
Te doy un guion concreto para que esa hora rinda al máximo. Si haces esto, vas a salir asombrado de lo que se puede resolver en sesenta minutos.
Tres días antes de la sesión, escribe en un documento la pregunta exacta que quieres resolver. Una sola. Si tienes varias, prioriza una. Anota debajo el contexto necesario para entenderla (números aproximados, fechas, opciones que estás considerando).
Dos días antes, junta los datos que vas a necesitar. Si la pregunta es sobre hipoteca, tu cuadro de amortización actual o al menos las condiciones (capital pendiente, tipo, años restantes). Si es sobre plan de pensiones, las condiciones del plan actual. Si es sobre herencia, situación patrimonial aproximada de quien hereda y de quien deja. Si es sobre coche, datos del coche actual y de las alternativas.
El día anterior, lee de nuevo la pregunta y los datos. Asegúrate de que estás claro en lo que quieres preguntar. Si te das cuenta de que has cambiado de pregunta, está bien: escríbeme antes de la sesión avisando del cambio para que llegue preparado.
El día de la sesión, conéctate cinco minutos antes en un sitio tranquilo con conexión decente. Sin niños alrededor, sin teléfono en la mesa, sin tener prisa al terminar. Una hora completa, no cincuenta minutos.
Si vienes con esta preparación, en los primeros cinco minutos ya estamos resolviendo, no contextualizando. Y eso multiplica la utilidad por dos o tres.
La garantía: si no resolvemos, te devuelvo el dinero
Te lo digo claramente porque es una garantía única en el sector y la cumplo. Si después de la hora de sesión sales con la sensación de que no hemos resuelto lo que venías a resolver, me lo dices al cerrar la videollamada o por email en las veinticuatro horas siguientes y te devuelvo los veinticinco euros íntegros. Sin formularios, sin preguntas raras, sin justificarte.
¿Por qué la doy? Por dos razones. La primera, porque tengo confianza en mi trabajo. En cinco años dando esta sesión he hecho más de dos mil, y he tenido que devolver el dinero siete veces. Cuatro de ellas fueron porque la pregunta no era resoluble en una hora (caso de sobreendeudamiento, caso de inversiones complejas, etc.). Tres porque la persona no llegó preparada y no aproveché bien el tiempo. Siete de dos mil son menos del cero con cuatro por ciento. Eso me dice que el sistema funciona.
La segunda razón es psicológica. Quitarte el miedo a perder veinticinco euros si la sesión no funciona, te permite venir con la cabeza abierta. Si vienes con miedo a “haber tirado el dinero”, la sesión sale peor. Si vienes sabiendo que el riesgo es cero, la sesión sale mejor. Yo gano más teniendo sesiones de calidad que ahorrándome devoluciones puntuales.
Y otra cosa que vale para esta y para todos mis productos: legalmente tienes derecho al desistimiento de catorce días desde la compra. Si reservas la sesión y antes de la fecha decides no querer hacerla, devolución íntegra sin preguntas.
¿A qué esperas para probarlo?
Cada día que pasa es un día menos resolviendo lo que llevas meses dándole vueltas.
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Quién soy y por qué doy una sesión a veinticinco euros
Voy con la pregunta que la gente se hace pero no me hace directamente: “¿cómo es que cobras veinticinco euros por una hora cuando un consultor financiero normal cobra ciento veinte?”.
La respuesta tiene tres partes. Primera, no quiero ser asesor financiero registrado. Lo dejé hace once años cuando me independicé. La regulación CNMV exige requisitos profesionales que limitan a quién puedo atender y bajo qué condiciones. Yo prefiero trabajar como mentor en finanzas personales, sin atarme a esa regulación, y por tanto cobrar más bajo.
Segunda, este precio es deliberado. Si lo subiera a cien o ciento veinte la hora, atendería a otro perfil de cliente. Profesionales con patrimonio alto, empresarios consolidados. Y eso es trabajo respetable, pero no es lo que quiero hacer. Quiero atender a profesores, autónomos, funcionarios, parejas de clase media, gente con preocupaciones financieras reales que no tiene cuarenta mil euros para gastarse en un asesor de banca privada. Veinticinco euros la hora abre la puerta.
Tercera, esta sesión es la puerta de entrada para que la gente me conozca. Quien queda contento, vuelve a usar el bono o la mentoría de tres meses. Esa repetición es la que sostiene mi negocio. Cobrar barato la primera sesión es la mejor inversión en confianza que puedo hacer.
Esto no significa que mi consejo valga menos que el de uno a ciento veinte la hora. Significa que mi modelo de negocio es distinto. Vendo más volumen a menor margen y eso me funciona. Y a ti te beneficia.
El email de seguimiento: lo que recibes después
Termina la sesión y se viene la parte que mucha gente subestima: el email de seguimiento. En menos de veinticuatro horas hábiles te llega un correo con tres cosas.
Primero, el resumen de la conversación. Escribo lo más relevante que hablamos para que tengas referencia y no se te olviden los detalles. La memoria humana es limitada, especialmente después de una hora de información densa.
Segundo, el plan de acción. Si en la sesión hemos decidido que tienes que hacer cuatro cosas (por ejemplo: llamar al banco para pedir un dato, comparar tres productos, hablar con tu pareja, programar cita con notario), las dejo escritas con su orden y plazo recomendado.
Tercero, los recursos que hayamos mencionado. Si te he recomendado mirar un comparador concreto, un artículo de la web, un libro, una herramienta, te paso los enlaces. Esto te ahorra tener que recordarlos de memoria.
Este email se vuelve referencia. Mucha gente lo guarda en una carpeta y vuelve a él meses después para chequear si ha hecho lo que se comprometió. Y es donde se ve, a posteriori, la diferencia entre una sesión que generó cambio real y una que se quedó en buenas intenciones.
Casos reales que se resolvieron en una hora
Para que veas el formato, te cuento tres casos concretos con números.
Una mujer de cincuenta y siete años, Zaragoza, viuda hacía cuatro. Llegó con la pregunta “tengo treinta mil euros en una cuenta sin remunerar, ¿qué hago?”. En cincuenta y cinco minutos repasamos su situación completa, calculamos cuánto de esos treinta mil debía mantener como colchón (resultado: ocho mil), qué hacer con los veintidós restantes (decisión: doce mil a amortización parcial de hipoteca para reducir cuota, diez mil a fondo indexado a través de una de las roboadvisor con comisión baja del mercado español) y salimos con plan operativo. Esa decisión, calculamos, le ahorraba unos cuatro mil euros en intereses futuros y le generaba unos seiscientos al año en rentabilidad media.
Un autónomo de cuarenta y nueve años, A Coruña, soltero. Llegó con la pregunta “mi gestor me ofrece traspasar el plan de pensiones a uno nuevo de su grupo bancario, ¿le hago caso?”. En cuarenta minutos repasamos el plan actual (comisión uno con cuarenta por ciento), el plan propuesto (comisión uno con sesenta y cinco por ciento, supuesta rentabilidad superior pero sin datos verificables) y dos alternativas externas con comisiones de cero con sesenta y cero con cuarenta y cinco por ciento respectivamente. Decisión: pasar a una de las dos externas. Veinte minutos finales repasando cómo gestionar la operación sin pagar peaje fiscal.
Una pareja de sesenta y tres y sesenta y un años, Valencia. Llegaron con la pregunta “¿podemos jubilarnos los dos el año que viene?”. En cincuenta minutos calculamos pensiones esperadas con datos reales, gastos previstos en jubilación, capacidad de complementar con ahorros. Conclusión: ella podía, él tenía que esperar dieciocho meses más para que el cálculo funcionase sin estrés. Decisión clara. Salieron tranquilos y empezaron a planificar la transición.
Una decisión, un cambio
Si después de leer hasta aquí sigues con dudas, escríbeme. Sin compromiso.
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Preguntas frecuentes
¿Es una sesión real con un profesional o es un asistente automático?
Es una videollamada conmigo en persona. Sin asistentes, sin grabaciones genéricas, sin “embudo de captación”. Tú y yo, una hora, hablando del caso que me planteas. La hago yo personalmente.
¿Cuánto tiempo tengo para reservar la sesión desde la compra?
Doce meses. Aunque la mayoría reserva en la primera semana, tienes hasta un año natural desde la compra para usarla. Si después de doce meses no la has usado, pierdes la sesión, pero te puedo aplicar los veinticinco euros como descuento en otra compra si me lo pides.
¿Y si necesito más de una hora?
Si después de la sesión vemos que el caso requiere más, te recomendaré la opción que mejor encaje (bono de cinco, mentoría de tres meses, etc.) sin presión. Si decides comprar el bono o la mentoría en los treinta días siguientes a tu sesión única, te descuento los veinticinco euros del precio. Es decir, esta sesión se vuelve gratuita si das el paso siguiente.
¿Se pueden pagar varias sesiones por adelantado?
Para más de una sesión, lo recomendable es comprar el bono de cinco a noventa y nueve euros (te sale a veinte la sesión, ahorras veinticinco euros respecto a comprar cinco sueltas). Esa es la forma eficiente.
¿Cómo se hace el pago?
Tarjeta o Bizum. Pago seguro a través de la pasarela del web. Tienes recibo automático por email. Si necesitas factura con datos fiscales (para deducir como autónomo o empresa), me lo dices y te la emito con tus datos.
¿Puedo venir con mi pareja a la sesión?
Sí, sin coste adicional. Es habitual que parejas que toman decisiones financieras juntas asistan los dos. Se aprovecha mejor.
¿Tengo que tener algún conocimiento previo para que sea útil?
No, pero ayuda venir con la pregunta clara. Si no tienes ni siquiera la pregunta clara, te recomiendo empezar por la guía PDF (catorce con noventa y nueve euros) para tener marco general, y después usar una sesión cuando sepas en qué quieres concentrarte.
¿Hay descuento para alumnos antiguos?
Sí. Si has hecho la mentoría de tres meses, la sesión sale a veinte euros en lugar de veinticinco. Y los bonos a setenta y nueve. Es descuento permanente.
